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exploratorio latinoamericano de poéticas/políticas tecnológicas

Marcela Armas

Ocupación, 2007, Performance

I-Machinarius, 2008, Instalación

Exhaust, 2009, Instalación

Vórtice, 2013, Instalación

Marcela Armas (Durango, 1976) se ha dedicado a explorar en los últimos diez años una serie de tensiones y problemas que cruzan y atraviesan la relación entre arte, ciencia y tecnología, con el fin de producir una mirada extrañada sobre nuestros propios entornos y una reflexión política sobre los modos de producción, reproducción, consumo y gasto de la materia y la energía en las sociedades contemporáneas. Sus exploraciones fundamentales han sido realizadas en la Ciudad de México pero sus proyectos se expanden dada la capacidad de interpelar una serie de problemáticas que afectan a las sociedades contemporáneas en su organización productiva y urbana. 
Armas es fundamentalmente una constructora de máquinas sociales: sistemas y dispositivos que devuelven una comprensión profunda de las relaciones que los componen. En esta clave pueden pensarse ya los primeros proyectos de la artista que exploran el ecosistema de la ciudad y la relación del cuerpo con el entorno urbano. Uno de sus primeros trabajos fue Estanque (2006), una instalación donde exponía un tanque de metal lleno de aceite de automóvil usado del cual sobresale un picaporte de puerta de auto. A través de esta imagen se tensaba la idea de estanque y el pantano como esas regiones geográficas que forman parte fundamental del medio biótico, motores centrales de los ecosistemas de los espacios verdes. Aquí también el estanque aparece como una parte fundamental de este otro ecosistema que son las ciudades. Su superficie es espejada y estática, y por esto mismo impresionante, dado que recrea la idea de un espejo negro en el que podemos vernos y reconocernos, y que es posible conmover si alguien sopla sobre él. 
Esta primera obra de la artista resuena con la performance Ocupación (2007) en donde Armas despieza partes de un automóvil, reconstruye un sistema de bocinas y sale a la calle, con el dispositivo colocado sobre su propio cuerpo, a caminar en el medio del tráfico vehicular. De esta manera la artista problematiza el espacio del cuerpo en un entorno que se ha vuelto casi exclusivamente propiedad de las máquinas, y también la producción social del ruido y la contaminación sonora. Esta problemática aparece retomada también en su instalación Circuito Interior (2008) realizada en el Laboratorio Arte Alameda.
Existe una constante en su obra que se centra en la exploración de la energía residual de los sistemas de producción. Ha producido grandes contenedores plásticos que adquieren forma a medida que son llenados con el humo de caños de escape de motocicletas y automóviles. Uno de ellos (Exhaust 2009) replica la forma de una de las grandes columnas de autopista, y es inflado exactamente debajo. Resonando con su primera obra la imagen producida juega con aquello que “sostiene” el sistema urbano y productivo en el que vivimos: una producción inmensa de residuos (en este caso gaseosos) que no pueden ser visualizados más que a través de este trabajo de darles una forma y exponerlos a la mirada de los transeúntes. 
En dos de sus obras ha abordado y explorado los temas de las fronteras de su propio país. En la primera (I-Machinarius, 2008) el dispositivo es un gran circuito formado por una cadena montada en engranajes, instalado en una pared que describe el contorno del mapa de México, pero vuelto al revés y lubricado con petróleo crudo. Literalmente el mapa chorrea hacia abajo el crudo que lo mantiene en funcionamiento, pero este abajo, geográficamente hablando, es E.E.U.U. En la segunda obra (Resistencia, 2009) la instalación es simplemente una resistencia instalada en una pared, que tiene exactamente el contorno de la frontera norte que une y separa México con E.E.U.U., y que se mantiene encendida e incandescente: estas son dos metáforas más que elocuentes de los conflictos fronterizos, la producción material y energética que constituyen la lógica misma de los Estados-nación. 
La producción de la materialidad del Estado y de la Identidad vuelve a ser abordado en uno de sus proyectos más complejos. Éste ha sido Vórtice (2013), un proyecto comisionado por el Museo de Arte Contemporáneo de la UNAM, que ha explorado la producción del libro de texto único del sistema educativo formal de México. Desde hace más de 50 años el Estado Mexicano produce el libro de instrucción pública que se distribuye en todo el país y Armas ha indagado el sistema de producción no solo y exclusivamente en la dimensión de sus contenidos sino fundamentalmente en la realización de su materialidad: ¿cómo se produce el papel en el que año a año el libro es impreso y reimpreso? ¿De dónde se obtiene la materia prima? ¿Qué se realiza con los remanentes de la producción? 
Esta investigación y desarrollo ha dado como resultado no solo una serie de filmaciones documentales y de imágenes impactantes del proceso de producción sino también una gran máquina instalada en una de las salas de MUAC-UNAM llamada Vórtice, compuesta por tres series de engranajes dispuestos y en movimiento continuo, construidos con el propio papel de los libros solidificado con resina. Esta es una obra más que elocuente de los procesos de producción de la educación, la identidad nacional, la materialidad de las instituciones y de los engranajes sociales, económicos y culturales que mantienen en marcha las sociedades contemporáneas. 
Como vemos, Marcela Armas es una artista que produce fundamentalmente máquinas sociales, construye y reconstruye con sus máquinas los intersticios de la trama urbana, social, cultural y económica de los territorios que investiga, sean estos la propia ciudad de México D.F. o la materialidad del mismo Estado Nación. Su recorrido se centra en explorar y trabajar con los movimientos y con las transformaciones de la materia en energía y viceversa. Sus proyectos y máquinas se presentan como infiltraciones en el flujo continuo de la ciudad y de las prácticas cotidianas.

http://www.marcelaarmas.net