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exploratorio latinoamericano de poéticas/políticas tecnológicas

high tech-low tech | intervenciones urbanas | robótica
Gilberto Esparza

CLGD (colgado)

MRÑ (maraña)

Autótrofos inorgánicos

Plantas Nómadas

Gilberto Esparza, artista mexicano (Aguascalientes, México, 1975), trabaja en el campo de las artes electrónicas con una fuerte impronta investigativa en relación con el reciclado tecnológico y los ecosistemas urbanos. 
En su proyecto Parásitos urbanos (2007) se plantea una nueva ecología de artefactos híbridos que combinan arte robótico (y por tanto “de avanzada”), arte sonoro y materiales de desecho. En sus palabras: "el proyecto contempla la creación de varias especies de parásitos robots que habitan en determinados lugares de la ciudad, y que son híbridos de desechos tecnológicos de distintas clases y materiales diversos. Los parásitos se insertan en el contexto urbano e intervienen el paisaje cotidiano con su presencia y a través de emisiones sonoras." Como todo organismo viviente, estos parásitos se clasifican en “especies”. Sus nombres además tienen irónicas etimologías latinas. Tenemos así, entre otros, la especie CLGD (colgado), furtum electricus sinuatum (de furtum: robar, electricus: electrón, sinuo: curvo), ya que se alimenta del cableado urbano. Según el artista: "pertenece a la cadena de los helmintos poleápodos. Su cuerpo está formado por un conjunto de sobrantes de tubo de PVC que están articulados entre sí. Este parásito habita suspendido en los cables de teléfono y emite sonidos para interactuar con el entorno sonoro circundante. Se alimenta de una fuente de energía que está conectada al mismo poste. La especie MRÑ (maraña), en cambio, se especifica como capulum (maraña) nervi (nervios), debido a que presenta en su morfología un esqueleto de acrílico transparente que deja ver un “sistema nervioso” constituido por cables de distintos colores en conjunto desordenado, que conducen sus órganos vitales. Habita los cables y postes de alumbrado público a los que roba energía. También podemos encontrar los autótrofos inorgánicos que utilizan la luz solar y eléctrica para traducirla en emisiones sonoras y están construidos con “circuitos provenientes de juguetes y dispositivos musicales que son modificados para funcionar en un rango de variabilidad, para interpretar de manera azarosa los valores de la luz en las condiciones del lugar.” 
Por otra parte, en Plantas Nómadas (2009), Esparza construye con esculturas biotecnológicas un ecosistema natural/artificial conformado por plantas y microorganismos viviendo dentro de robots; éstos transforman el agua contaminada de ríos en nutrientes que alimentan las plantas y los microorganismos que los habitan.
En estas tecnopoéticas de reinvención de mundos tecnológicos alternativos, implicadas en la refuncionalización de los desechos tecnológicos y la creación de nuevos ecosistemas, se postula muchas veces una relación parasitaria invertida: una intervención tecnopoética insumisa que se metamorfosea en parásito al alimentarse del cuerpo ajeno. Allí, la ciudad artefacto o la naturaleza "adaptada" a la vida contemporánea dan de sí involuntariamente sus nocivos nutrientes –la contaminación visual, la contaminación sonora, la contaminación del aire y del agua– y en el proceso habilitan la irrupción de impredecibles afectaciones.
Así, se da en estas obras una hibridación High Tech-Low Tech en la que la gestión tecnológica de lo viviente no se reduce necesariamente a las ramas hegemónicas del bioarte contemporáneo, que le siguen el paso por ejemplo a los últimos desarrollos de la biología sintética y la transgénesis, sino que también se despliegan en políticas menores de lo biológico.


Referencias:
http://gilbertoesparza.blogspot.com.ar/
http://www.parasitosurbanos.com/
http://www.plantasnomadas.com/